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viernes, 19 de octubre de 2018

DOMUND 2018



HORA SANTA MISIONERA
PREPARACIÓN Y DECORACIÓN:
Ø  Tomar los acuerdos necesarios para que un MESC lleve al Santísimo al CCPP.
Ø  Previamente se ha preparado el local, sobre todo el Altar del Santísimo y la Santa Biblia.
Ø  En la medida de lo posible, lo más alto para que esté a la vista de todos pero que el MESC pueda alcanzar.
Ø  Cuidar que la base esté suficientemente firme e iluminarlo.
Ø  Preparar y multiplicar una hoja de cantos:  eucarísticos y/ o que inviten a la oración e intimidad con Dios. Procurar que sean conocidos.
Ø  Cuando llega el Santísimo, todos se ponen de pie y cantan: “Cantemos al Amor de los Amores…”

“Bautizados, discípulos y misioneros, llevemos el Evangelio a todos”

Exposición del Santísimo
Entonamos un canto de adoración a Jesús sacramentado.
Sugerencia: Vengo ante ti Señor, autor: Rafael Peña.
En este momento entra el ministro y expone al Santísimo.
Todos de rodillas.

Monición inicial
BIENVENIDA AL SANTÍSIMO:
Señor Jesús, te damos la bienvenida a nuestro CCPP.
            Tú siempre nos has acompañado en nuestras reuniones a través de tu palabra, pero hoy vienes en forma de alimento para fortalecernos y a darnos ánimo. Gracias por tu visita.
            Te pedimos que este rato de oración nos ayude a experimentar que nuestra participación en estos espacios comunitarios y misioneros, como camino de superación.  (1 min. de silencio)

Oración Preparatoria
Hermanos, nos preparamos para este encuentro con Jesús sacramentado, que con amor nos espera día a día, momento a momento. Avivemos nuestra fe y confianza en su presencia Eucarística. Pidamos humildemente la gracia de su Espíritu para dirigir a Él nuestra alabanza y adoración. Presentemos a Él nuestros gozos y esperan­zas, preocupaciones y sufrimientos. Él más que nadie nos comprende y viene en nuestra ayuda. Nos dice San Juan de la Cruz: sólo y siempre se produce el encuentro con Dios en fe verdadera, esperanza cierta y caridad entera.
Guía:  Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles; enciende en ellos la llama de tu Amor. Envía tu Espíritu y serán creados.
Todos: Y renovarás la faz de la tierra.
Guía: Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo: haznos dóciles a tu Espíritu, para gustar siempre el bien, y gozar de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Todos: Amén.

Ministro:
Señor, Dios nuestro, dueño de la vida y de la historia te damos gracias por llamarnos a vivir este encuentro contigo. Como tus discípulos, miembros de tu Iglesia misionera nos presentamos ante ti, aquí estamos Señor para adorarte y orar confiando a tu corazón misericordioso a todo nuestro mundo y la misión que se realiza en cada rincón de la tierra.
Meditemos
Del mensaje del Papa Francisco
La vida es una misión: ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (EG 273). Cfr. Mensaje del Papa Francisco para la jornada mundial de las misiones 2018.

Lector 1:
Por el Bautismo somos miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Crecer en el don de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos.
La transmisión de la fe se realiza por el contagio del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. Los ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, los confines de la tierra, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados.

Lector 2:
Escuchemos atentamente y recibamos en el corazón la Palabra del Señor:
Lectura del Evangelio según San Lc 9, 23-25.  (Se leen los versículos de la Biblia)
“Jesús decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame”.
Esta es Palabra viva de Dios… Gloria a ti Señor Jesús.

MOMENTO DE REFLEXION: (Comentarios acerca del texto leído)

OREMOS:
L- ¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!   R- Por siempre sea bendito y alabado.
L-Heme aquí, buen Jesús, en Tu presencia, como un pobre ante un gran Señor, dame, Señor, el beneficio de tu gracia.         Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Breve momento de silencio y se entona el canto:   Tu Palabra me da vida, confío en ti Señor…

Lector 3:
El sentido profundo de toda vocación viene dado por la misión. Nuestra vocación y misión como seguidores de Jesús es testimoniar el amor, que es lo más grande que posee el corazón del ser humano, y, esto conlleva la renuncia, tomar cada día la cruz y seguirlo.
La misión hasta los confines de la tierra exige el don de uno mismo, la entrega generosa en la vocación que nos ha sido dada por nuestro buen Dios.
Santa Teresa de Jesús nos dice: ¡Nuestro Señor nada suyo reservó para Sí al amarme desde el madero de la Cruz! ¿Y yo me he de entregar a medias?



OREMOS:
L- ¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!   R- Por siempre sea bendito y alabado.
L-Heme aquí, buen Jesús, en Tu presencia, como un pobre ante un gran Señor, dame, Señor, el beneficio de tu gracia.         Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Momento de silencio orante
Dialoga humilde y amorosamente con Jesús sobre cómo estás viviendo tu vocación, seguimiento y misión.
Agradezcamos el regalo de ser bautizados, discípulos y enviados como misioneros del amor a las diversas realidades que viven las familias, comunidades y pueblos, manifestando la alegría de conocerlo y amarlo, pues, el amor de Jesús da fuerza y alegría.
Después de este diálogo amoroso con el Señor, nos ponemos de pie para continuar orando en comunión de un mismo espíritu.

Ministro:
En comunión con todo el pueblo de Dios, oremos y presentemos a Jesús sacramentado, las necesidades de las Iglesias de los distintos continentes y la misión que se vive en cada uno de ellos.
Oramos diciendo: “Jesús, misionero del Padre, danos tu Espíritu”.

Lector 1
Por el continente europeo y la misión de la Iglesia, para que el Espíritu del Señor haga renacer la experiencia profunda de la fe, el sentido de trascendencia, y la sensibilidad para recobrar la memoria histórica del patri­monio espiritual con el que cuentan.
Oremos: Jesús, misionero del Padre, danos tu Espíritu.

Lector 2
Por el continente africano y todos los que realizan la misión evangelizadora para que fortalecidos por la gracia y sabiduría del Espíritu continúen ofreciendo la ayuda fraterna y solidaria dando respuesta a los desafíos de las situaciones sociales y políticas, reflejadas en la pobreza y la migración.
Oremos: Jesús, misionero del Padre, danos tu Espíritu.

Lector 3
Por el continente asiático y por la misión de la Iglesia en este continente que camina hacia su propia identidad, transformándose en Iglesia evangelizadora para sí misma y para los demás, desde la pureza de un corazón que busca a Dios a través de la meditación y la contemplación. Y por quienes a causa de la fe en Cristo y su compromiso a favor de los que sufren son perseguidos.
Oremos: Jesús, misionero del Padre, danos tu Espíritu.

Lector 4
Por el continente de Oceanía y por la misión de la Iglesia para que en apertura y respeto a las diferentes cul­turas se comparta la alegría del Evangelio, el plan salvífico de Dios para su pueblo.
Oremos: Jesús, misionero del Padre, danos tu Espíritu.
Lector 5
Por el continente americano y por la misión de la Iglesia para que la fe en Jesucristo dinamice la esperanza y la valentía profética para trabajar por la paz, la justicia y el respeto a la dignidad de todos.
Oremos: Jesús, misionero del Padre, danos tu Espíritu.

Lector 6
Por todos nosotros para que vivamos con generosidad, alegría y esperanza nuestro ser de discípulos y misio­neros colaborando en el proyecto del Reino de Dios en el aquí y el ahora que nos toca vivir.
Oremos: Jesús, misionero del Padre, danos tu Espíritu.
En actitud de confianza filial y apertura a su amor nos dirigimos a Dios nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó. Cantando: Padre nuestro

MEDITACION:
Acto de esperanza
Dios mío, espero de tu bondad, por tus promesas y por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador, la vida eterna y la gracia necesaria para merecerla con las buenas obras que debo y quiero hacer.
R- Señor, que pueda gozarte para siempre.  (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).
En los cielos y en la tierra, sea para siempre bendito y alabado.
Todos: El corazón amoroso de Jesús sacramentado.

Acto de caridad
Dios mío, te amo con todo el corazón sobre todas las cosas, porque eres infinitamente bueno y nuestra eterna felicidad:  por amor a ti amo a mi prójimo como a mí mismo, y perdono las ofensas recibidas.
En los cielos y en la tierra, sea para siempre bendito y alabado.
Todos: El corazón amoroso de Jesús sacramentado.

Momento de agradecimiento
Agradecemos al Señor desde lo que ha tocado e iluminado hoy a nuestro corazón y resuena para una mejor actitud de vida como bautizados, discípulos y misioneros para llevar a todos el Evangelio, porque Dios es nuestra fuerza.

Oración conclusiva
Padre bueno, compasivo y misericordioso fuente de alegría,
serenidad y de paz, te damos gracias por el inmenso amor que nos tienes.
Jesucristo, misionero del Padre, con la mirada fija en ti
queremos seguir anunciando la Buena nueva de tu Evangelio.
Espíritu Santo, conságranos con tu unción para que con renovado entusiasmo
realicemos la misión evangelizadora de llevar la alegría de la bondad,
el perdón y la ternura a cada hermana y hermano.
Que María nuestra madre, discípula y misionera interceda por nosotros,
nos acompañe en la tarea de ser contemplativos en la historia,
y comprometidos con el proyecto del Reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reserva del Santísimo Puestos todos en pie con amor y gratitud, entonamos un canto eucarístico y el ministro reserva el Santísimo.


ROSARIO MISIONERO
Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. Mirándola descubrimos que la misma que alababa a Dios porque «derribó de su trono a los poderosos» y «despidió vacíos a los ricos» (Lc 1, 52.53) es la que pone calidez de hogar en nuestra búsqueda de justicia. Es también la que conserva cuidadosamente «todas las cosas meditándolas en su corazón» (Lc 2, 19).
Evangelii Gaudium, 288.

Para rezar el rosario misionero se sigue el mismo esquema de cualquier rosario, con la particularidad de que todas las intenciones van dirigidas a pedir por las misiones.

1º Misterio: Pidamos por África, para que pueda superar el sufrimiento provocado por el hambre, la pobreza, las continuas guerras y las desigualdades raciales.

A pesar del panorama prevalentemente negativo que hoy presentan numerosas regiones de África y de las tristes experiencias que no pocos países atraviesan, la Iglesia tiene el deber de afirmar con fuerza que es posible superar estas dificultades. Ella debe fortalecer en todos los africanos la esperanza en una verdadera liberación. Su confianza se fundamenta, en última instancia, en la conciencia de la promesa divina, que nos asegura que nuestra historia no está cerrada en sí misma, sino que está abierta al Reino de Dios. Por esto ni la desesperación ni el pesimismo pueden justificarse cuando se piensa en el futuro tanto de África como de las demás partes del mundo.
Ecclesia in Africa, 14

2º Misterio: Pedimos por la Iglesia en América, para que, obedientes al Maestro, pueda escuchar el consejo de María, que nos dice: “Hagan lo que Él les diga”.

[…] las Iglesias particulares de América están llamadas a extender su impulso evangelizador más allá de sus fronteras continentales. No pueden guardar para sí las inmensas riquezas de su patrimonio cristiano. Han de llevarlo al mundo entero y comunicarlo a aquéllos que todavía lo desconocen. Se trata de muchos millones de hombres y mujeres que, sin la fe, padecen la más grave de las pobrezas. Ante esta pobreza se­ría erróneo no favorecer una actividad evangelizadora fuera del Continente con el pretexto de que todavía queda mucho por hacer en América o en la espera de llegar antes a una situación, en el fondo utópica, de plena realización de la Iglesia en América.
Ecclesia in America, 74.

3º Misterio: Pidamos para que la Iglesia en Europa, recupere su vitalidad cristiana y misionera.
¡Iglesia en Europa, te espera la tarea de la «nueva evangelización»! Recobra el entusiasmo del anuncio. Siente, como dirigida a ti, en este comienzo del tercer milenio, la súplica que ya resonó en los albores del primer milenio, cuando, en una visión, un macedonio se le apareció a Pablo suplicándole: «Pasa por Ma­cedonia y ayúdanos» (Hch 16, 9).
 Aunque no se exprese o incluso se reprima, ésta es la invocación más profunda y verdadera que surge del corazón de los europeos de hoy, sedientos de una esperanza que no defrauda. A ti se te ha dado esta esperanza como don para que tú la ofrezcas con gozo en todos los tiempos y latitudes. Por tanto, que el anuncio de Jesús, que es el Evangelio de la esperanza, sea tu honra y tu razón de ser. Continúa con renovado ardor el mismo espíritu misionero que, a lo largo de estos veinte siglos y comenzando desde la predicación de los apóstoles Pedro y Pablo, ha animado a tantos Santos y Santas, auténticos evangelizadores del continente europeo.
Ecclesia in Europa, 45.

4º Misterio: Pidamos por todos los hombres y mujeres de Oceanía, para que, escuchando la Palabra de Dios, se dejen transformar por ella.
Desde la antigüedad, los pueblos de Oceanía se emocionaban ante la presencia divina en los tesoros de la naturaleza y de la cultura. Pero sólo con la llegada de misioneros extranjeros durante la última mitad del segundo milenio supieron los nativos de Jesucristo, el Verbo humanado. Quienes emigraron de Europa y de otras regiones del mundo llevaron consigo su fe. Para todos, el Evangelio de Jesucristo, recibido con fe y vivido en la comunión de la Iglesia, realizaba, superándolas, las más profundas expectativas del corazón humano. Es la Iglesia en Oceanía fuerte en la esperanza, ya que ha experimentado la infinita bondad de Dios en Cristo. Hasta hoy, el tesoro de la fe cristiana permanece invariado en su dinamismo y en sus perspectivas, ya que el Espíritu de Dios resulta siempre nuevo y sorprendente. La Iglesia diseminada por todo el mundo comparte la esperanza de los pueblos de Oceanía de que el futuro depare nuevos y aún más maravillosos dones de gracia a las tierras del Gran Océano.
Ecclesia in Oceania, 1.

5º Misterio: Pidamos por los pueblos de Asia, para que permanezcan abiertos al anuncio del Evangelio proclamado por los misioneros.
La Iglesia en Asia canta las alabanzas del «Dios de la salvación» (Sal 68, 20) por haber elegido iniciar su plan salvífico en la tierra de Asia, mediante hombres y mujeres de ese continente. En efecto, fue en Asia donde Dios, desde el principio, reveló y realizó su proyecto de salvación. Guio a los patriarcas (cf. Gn 12) y llamó a Moisés para que condujera a su pueblo hacia la libertad (cf. Ex 3, 10). Al pueblo que había elegido para sí le habló a través de muchos profetas, jueces, reyes e intrépidas mujeres de fe. En la «plenitud de los tiempos» (Ga 4, 4), envió a su Hijo unigénito, Jesucristo, el Salvador, que se encarnó como asiático. La Iglesia en Asia, exultando por la bondad de los pueblos del continente, por las culturas y la vitalidad religio­sa, y, al mismo tiempo, consciente de la unicidad del don de la fe recibida para el bien de todos, no puede dejar de proclamar: «Dad gracias al Señor, porque es bueno; porque es eterna su misericordia» (Sal 118, 1).    Dado que Jesús nació, vivió, murió y resucitó en Tierra Santa, esa pequeña porción de Asia occidental se ha convertido en tierra de promesa y de esperanza para todo el género humano. Jesús conoció y amó esa tierra, haciendo suyos la historia, los sufrimientos y las esperanzas de ese pueblo; amó a su gente, abrazando las tradiciones y la herencia judías. En efecto, Dios, ya desde la antigüedad, eligió a ese pueblo y a él se reveló como preparación para la venida del Salvador. Desde esa tierra, mediante la predicación del Evangelio, con la fuerza del Espíritu Santo, la Iglesia fue por doquier a «hacer discípulos a todas las gentes» (cf. Mt 28, 19).
Ecclesia in Asia, 1.

Letanías misioneras
Señor, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Jesucristo, ten piedad de nosotros
Jesucristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Jesucristo óyenos
Jesucristo óyenos
Dios Padre que quieres que todos nos salvemos
Ten piedad de nosotros
Dios hijo redentor del mundo, que sufriste muerte de cruz por toda la humanidad
Ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo, que atraes a la humanidad al co­nocimiento de la verdad
Ten piedad de nosotros
Santa María Reina de las misiones
Ruega por el mundo
San Pedro
Ruega por el mundo
San Pablo
Ruega por el mundo
San Francisco Xavier
Ruega por el mundo
Sta. Teresita del niño Jesús
Ruega por el mundo
San Marcos
Ruega por África
San Agustín
Ruega por África
Beato Carlos de Foucald
Ruega por África
Santos Mártires de Uganda
Rueguen por África
Beata Clementina Anaurite
Ruega por África
San Andrés
Ruega por Asia
Santo Tomas
Ruega por Asia
San Juan Brito
Rueguen por Asia
Santos Mártires de Corea
Ruega por Asia
Beatos y Stos. Mártires De china y Japón
Ruega por Asia
Santa Rosa de Lima
Ruega por América
San Martín de Porres
Ruega por América
Santos Mártires Mexicanos
Ruega por América
San Juan Diego
Ruega por América
San Felipe de Jesús
Ruega por América
San Pedro Claver
Ruega por América
San Daniel Comboni
Ruega por Europa
San Guido Ma. Conforti
Ruega por Europa
San Bonifacio de Alemania
Ruega por Europa
San Agustín de Cantabria
Rueguen por Europa
San Leandro de Sevilla
Ruega por Europa
San Pedro de Chanel
Ruega por Oceanía
Padre Damián de Molokai
Ruega por Oceanía
Estrella del Mar
Rueguen por Oceanía
Beatos y Santos. Las Innumerables Islas
Rueguen por Oceanía
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Perdónanos, Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Ten piedad y misericordia de nosotros


Súplica a la Reina del Santo Rosario
«Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a
los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio,
no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para ti el último beso
de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del
Rosario […], oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de
los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo».
Rosarium Virginis Mariae, 43.

lunes, 26 de febrero de 2018

HORA SANTA PARA EL RETIRO DE CUARESMA 2018


RECTORIA: MARIA MADRE DE DIOS /RESURRECIÓN/SAN JOAQUIN Y STA. ANA
HORA SANTA PARA EL RETIRO DE CUARESMA 2018

BIENVENIDA:
Bienvenidos hermanos en Cristo, todos somos invitados a colaborar en la construcción del Reino, en la Iglesia de Jesucristo, de la cual todos formamos parte gracias al bautismo.  Trabajar por el Reino de Dios significa reconocer y favorecer el dinamismo divino que está presente en la historia humana

ORACIÓN INTRODUCTORIA
Señor Jesús, para vivir unido a Ti de modo real, personal y constante, necesito alimentar esta unión por medio de la vida de gracia y la identificación de mi voluntad con la tuya, en esta meditación y durante toda mi vida. ¡Ven Espíritu Santo y haz esto posible!

CANTO: Altísimo Señor
Altísimo Señor, que supisteis juntar a un tiempo en el altar, ser Cordero y Pastor,
quisiera con fervor, amar y recibir, a quien, por mí, quiso morir.
Cordero divinal, por nuestro sumo bien, inmolado en Salem, en tu puro raudal,
de gracia celestial, lava mi corazón, que fiel te rinde adoración.

PETICIÓN
Jesús, dame la gracia de orar y de hablar contigo de corazón a corazón.
Jesús, que siempre estas al pendiente de lo que necesitamos, te pedimos que nos, ayudes a valorar que tu Cuerpo y Sangre es el alimento que nos mantendrá con fuerzas para trabajar por el Reino.
Amén

OREMOS:
Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, ¡por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden a tu Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María!
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).     (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA
LECTURA del libro de Daniel (7, 13-14 y 27)
Yo seguía mirando, y en la visión nocturna vi venir las nubes del cielo, como hombre, que fue presentado al anciano, a Dios. Le dieron el poder, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su poder es eterno y nunca pasará, y su reino no será destruido. Y la soberanía, el poder y la grandeza de todos los reinos del mundo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno y todos los poderes le servirán y obedecerán.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El Reino de Dios se encuentra en todo lo bueno que existe en el mundo, esta bondad procede de Dios Padre, y en especial estamos llamados a colaborar y solidarizarnos con el crecimiento de este Reino.
No obstante, la complejidad de la vida podemos descubrir aspectos positivos que son signos de esperanza e invitación a que nos sumemos a ellos.  Reflexionemos e identifiquemos los aspectos positivos en nuestra vida. En nuestra cultura, en la educación, en el descanso, en la familia, en el trabajo, en la vida religiosa, en los medios de comunicación, en la naturaleza.  Meditemos en silencio.
CANTO: Busca primero el Reino de Dios y su Justicia Divina. Y por añadidura lo demás se te dará aleluya, aleluya.
No se preocupen que habrán de comer, ni por la ropa que habrán de vestir.  Y por añadidura lo demás se te dará aleluya, aleluya.

OREMOS:
Respondemos salmodiando. ¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que viniste a establecer el Reino de Dios.          R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que eres el Rey anunciado por los profetas         R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que te proclamas a ti mismo Rey del mundo.       R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, cuyo Reino exige justicia y paz entre los hombres.   R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que venciste y expulsaste fuera a Satanás.         R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos pides a todos la Gracia, vida del Reino.     R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que llamas voluntarios para trabajar por el Reino.   R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos pides esfuerzo para pertenecer a tu Reino.  R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos preparas un Reino definitivo en los cielos.   R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que entregaras al Padre un Reino glorioso y eterno.  R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos das la Eucaristía como banquete del Reino.  R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!
Jesús, que nos esperas a todos en el Reino celestial.       R-¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!

ORACIÓN
Te pedimos de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna.
Padre nuestro… Ave María… Gloria al Padre…
En los cielos y en la tierra, sea para siempre bendito y alabado.
Todos: El corazón amoroso de Jesús sacramentado.
Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención.  Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. 
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todas los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.     (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

LECTURA del EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13, 24-30).
Jesús propuso a sus discípulos esta parábola: con el reino de los cielos sucede lo mismo que con un hombre que sembró buena semilla en su campo. Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Y cuando creció la planta y se formó la espiga, apareció también la cizaña. Entonces los siervos vinieron a decir al amo: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿cómo es posible que tenga cizaña? Él les respondió: lo ha hecho un enemigo. Le dijeron: ¿quieres que vayamos a arrancarla? Él les dijo: No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha; entonces diré a los trabajadores: recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, pero el trigo júntenlo en mi granero.
Meditemos en silencio.

REFLEXIÓN: Leemos despacio y en las preguntas hacemos silencio.
La Palabra de Dios en nuestra vida: El Reino de Dios se hace presente en el campo de la historia humana, creciendo como el trigo en medio de la cizaña que le resta fuerzas y le disminuye su fruto, no obstante, logra abrirse paso para alcanzar la plenitud al final de los tiempos.
A la luz de la parábola propuesta, nos damos cuenta de que en el mundo y en la ciudad siguen coexistiendo el bien (salido de las manos de Dios) y el mal (fruto del pecado del hombre y cómo no siempre es fácil distinguirlos.  Pensemos y hagamos una lista de cosas negativas que invaden en nuestro País, Ciudad, Comunidad, Familia, Cultura, Educación, Familia, Iglesia, etc.).
Meditemos: ¿Cómo podemos fortalecer lo positivo? ¿Cómo podemos combatir lo negativo?

La Palabra de Dios en mi vida: “Jesús tiene ahora muchos que aspiran a su Reino celestial, pero pocos que estén dispuestos a llevar su cruz”, dice la imitación de Cristo. Y Jesús, “El reino de los cielos padece violencia, y solamente los esforzados se hacen con él”.  Me debo convencer de que el Reino me exigirá siempre sacrificio.  Para permanecer en la Gracia de Dios, pues, de lo contrario, volvería al reino de las tinieblas del que fui sacado por el Bautismo. Para crecer en la vida del Reino, practicando con más energía la virtud. Para trabajar esforzadamente por el Reino, con un apostolado generoso.
Meditemos: ¿Estoy dispuesto (a) a cumplir con estas exigencias de mi pertenencia al Reino de Cristo, al Reino de Dios?

OREMOS  Respondemos: Señor, Jesucristo, escúchanos.
El Reino de Jesucristo, no viene de los hombres sino del Cielo, y se prepara ya en este mundo para el mundo futuro. Nosotros le decimos a Dios.  R - Que tu Reino, Señor, abarque al mundo entero.
Por la Iglesia, para que sea en el mundo anticipo, el signo y la gran realizadora del Reino de Dios, rogamos. R -Señor, Jesucristo, escúchanos.
Por el Papa, para que sus llamadas apremiantes por la paz encuentran eco en todos los hombres de buena voluntad, rogamos.   R -Señor, Jesucristo, escúchanos.
Por todos los cristianos, para que seamos constructores de paz, de amor, de bienestar social, como frutos del Reino, rogamos.   R -Señor, Jesucristo, escúchanos.
Por nosotros aquí presentes, para que viviendo de la Eucaristía contribuyamos a reforzar el Reino de Dios en el mundo, rogamos.   R -Señor, Jesucristo, escúchanos.

Acto de esperanza
Dios mío, espero de tu bondad, por tus promesas y por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador, la vida eterna y la gracia necesaria para merecerla con las buenas obras que debo y quiero hacer.
R- Señor, que pueda gozarte para siempre.  (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA
LECTURA Del santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo llegaría el Reino de Dios, Jesús les respondió: El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: "Velo aquí o allá", porque el Reino de Dios ya está entre nosotros. Dijo a sus discípulos: Días vendrán en que desearas ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veas. Y le dirán: "Velo aquí, velo allá." No vayas, ni corras detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día. Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación.
Palabra del Señor.

Meditación del Papa Francisco
Nosotros sabemos que la historia tiene un centro: Jesucristo, encarnado, muerto y resucitado; que está vivo entre nosotros y que tiene una finalidad: el Reino de Dios, Reino de paz, de justicia, de libertad en el amor.
Y tiene una fuerza que la mueve hacia aquel fin: es la fuerza del Espíritu Santo. Todos nosotros tenemos el Espíritu Santo que hemos recibido en el bautismo. Y él nos empuja a ir hacia adelante en el camino de la vida cristiana, en el camino de la historia, hacia el Reino de Dios.
Este Espíritu es la potencia del amor que ha fecundado el seno de la Virgen María; y es el mismo que anima los proyectos y las obras de todos los constructores de paz. Donde hay un hombre y una mujer constructor de paz, es exactamente el Espíritu Santo quien ayuda y lo empuja a hacer la paz» (S.S. Francisco, 1 de enero de 2014).

REFLEXIÓN:
El Reino de Dios ya está entre nosotros, aunque no completamente. Está entre nosotros porque Jesús ya ha venido a la tierra y nos ha dejado su presencia. Pero todavía falta algo. Es necesario que el Reino llegue al corazón de cada hombre. Sólo entonces podremos decir que ya ha llegado en toda su plenitud.
Jesús advierte que no se trata de un reino de ejércitos, de emperadores, de palacios, etc. sino que es algo mucho más sutil, menos notorio. Es un gobierno sobre los corazones, cuya ley es la caridad y Cristo es el soberano.
Dejar que Jesús reine en mi alma significa abrirle las puertas para que Él haga lo que quiera conmigo. Y El sólo entra y se queda a vivir si encuentra un alma limpia, es decir, sin pecado. Un alma en pecado es un lugar inhabitable para Dios. Por eso decimos que hay que vivir en continua lucha con nuestro peor enemigo, que es el pecado, porque sólo él nos aleja de Dios, la meta de nuestra vida.
¡Cómo sería el mundo si todos los hombres viviesen en gracia, en amistad con Dios! ¡Qué diferentes serían las cosas si todos los países adoptaran el mandamiento de la caridad universal como ley suprema!
Entonces, sí que podríamos decir que el Reino de los cielos ha llegado a la tierra.

Se lee las siguientes afirmaciones de fe (Cf. Génesis, 1, 1 y siguientes):
Responder: Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Hizo Dios el firmamento y separó las aguas que hay debajo, de las que hay encima de él. A lo seco lo llamó Dios tierra y a la acumulación de las aguas la llamó mares. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Brotó de la tierra vegetación: plantas con semilla de su especie y árboles frutales que dan fruto con semilla de su especie. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Hizo Dios dos lumbreras grandes... y las puso en el firmamento para iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Hizo Dios las bestias salvajes, los ganados y los reptiles del campo según sus especies. Y VIO DIOS QUE ERA BUENO.
Ø  Y creó Dios a los seres humanos, a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios. Y vio, entonces, Dios todo lo que había hecho Y TODO ERA MUY BUENO.
Acto de caridad
Dios mío, te amo con todo el corazón sobre todas las cosas, porque eres infinitamente bueno y nuestra eterna felicidad:  por amor a ti amo a mi prójimo como a mí mismo, y perdono las ofensas recibidas.
R- Señor, haz que yo te ame cada vez más.
Lector: Padre nuestro… Ave María… Gloria al Padre…
En los cielos y en la tierra, sea para siempre bendito y alabado.
Todos: El corazón amoroso de Jesús sacramentado.    (Meditemos: Hagamos silencio, para escucharlo).

CANTO:  Cantamos todos el Padre nuestro.

Propósito
Empecemos por nuestro corazón y por nuestra casa. Que cada día Dios sea lo más importante en mi vida, buscar que el Reino de Dios viva en mi corazón, a través de la oración y la caridad a los demás.

Diálogo con Cristo
Jesús, ni el trabajo, ni el estudio, ni las ocupaciones cotidianas, deben ser un obstáculo para estar unido a Ti. Sólo dejando que gobiernes y ordenes mi vida, podrá venir a mí tu Reino. Reconociéndote hoy como mi Rey y Señor, todo mi día se convertirá en un medio para alabarte, para glorificarte y amarte, por medio de mi amor y servicio a los demás.

(Según el tiempo que quede, se continua con las lecturas complementarías o se pasa al cierre de la Hora Santa)



LECTURA COMPLEMENTARIA EL REINO DE DIOS
El contenido de la Nueva Evangelización es el Reino de Dios; la Evangelización, en efecto, no tiene otro fin que implantar el Reino de Dios en toda la humanidad: pretende que, con la fuerza del Evangelio, se convierta “al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y sus ambientes concretos” (EN 18).
La finalidad de la Evangelización es impregnar del reino de Dios la cultura o, más exactamente, las culturas (Cf. Id. 20).
¿Cómo podemos entender el concepto de esta maravillosa realidad? ¿Qué es el reino de Dios? Podemos entenderlo como la intervención personal, todopoderosa y absolutamente gratuita de Dios quien –por su Hijo- se reafirma como el Señor, cambia el rumbo de la historia, hace prevalecer su voluntad en todo el género humano y destruye el dominio del mal. El Reino de Dios es la comunión de todos los seres humanos entre sí y con Dios. Trabajar por el Reino de Dios significa reconocer y favorecer el dinamismo divino que está presente en la historia humana y la transforma, buscando la liberación del mal en todas sus formas y consecuencias (RM 15). El Reino de Dios no es un concepto, una doctrina o un programa sujeto a libre elaboración, sino que es ante todo una persona que tiene el rostro y el nombre de Jesús de Nazaret, imagen del Dios invisible (RM 18).
Por su misma naturaleza el reino es dinámico: es la semilla que germina, el árbol que crece, la levadura que fermenta toda la masa. Para buscar, aceptar y favorecer este crecimiento, nunca debemos perder lo esencial: la vida de Jesús en nosotros, alentada por su Espíritu.
Toda la vida de la Iglesia, así como su acción apostólica deben estar al servicio del reino de Dios, ya que la Iglesia sirve a éste como a su fin, de acuerdo al programa del Evangelio

Responder:  VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
Ø  Tu Reino es vida, tu Reino es verdad, tu Reino es justicia, tu Reino es paz, tu Reino es gracia, tu Reino es amor.
R - VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
Ø  Dios mío, da tu juicio al rey y tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia a tus humildes con rectitud; para que rija a tu pueblo con justicia a tus humildes con rectitud.
R - VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
Ø  Que los montes traigan la paz y los collados traigan la justicia, que Él defienda a los humildes de su pueblo y quebrante al explotador.
R - VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.

LEEMOS DESPACIO. 
La palabra “Reino” llena toda la Biblia y condensa todo el mensaje de Dios. Los profetas anunciaban el Reino y prometían de parte de Dios un Rey pacífico y universal. Los judíos esperaban con ansia el establecimiento del Reino de Dios que sería instaurado por el Mesías prometido. Llega Jesús y predica y funda el Reino de Dios. “Recorría toda la Galilea predicando el Reino” (Mt. 4,23)
Un Reino del que dirá después a Pilato:” Mi Reino no es de este mundo”. Y Jesús confesará de Si mismo, “Si Yo soy el Rey” (Jn. 18,36-37 Le arrebataba a Satanás el dominio que ejercía sobre los hombres, y dirá por eso Jesús. “Ahora el príncipe de este mundo es arrojado fuera” (Jn. 12,31)
Será, como canta la Liturgia de la Iglesia, “Un Reino eterno y universal: el Reino de la Verdad y la Vida, el Reino de la Santidad y la gracia, el Reino de la Justicia, el Amor y la Paz”.
Como se ve, el Reino de Dios es ajeno a los ideales políticos y económicos del mundo. Aunque es de tal manera Santo que no podrá consentir ni la injusticia, ni la opresión, ni la violación de cualquier derecho del hombre, que es, además, como cristiano, un hijo de Dios y ciudadanos del Reino.
El Reino está ya presente en la Tierra, aunque no se consumará glorioso, definitivo y eterno hasta el final del mundo, cuando Jesucristo, resucitados los muertos, y puestos todos sus enemigos como escaño de sus pies en una condenación irremediable, “Entregara su Reino a Dios Padre, a fin de que Dios sea todo en todos” (1Corintos 15,24-28)
Entre tanto, a nosotros nos toca aceptar el ser ciudadanos vivos del Reino, rechazando el pecado, obra de Satanás y aposición total de Reino de Dios, vivir la Gracia, que es el Reino de Dios en nosotros, ser militantes del Reino con un apostolado ardiente, para consolidar y dilatar cada vez las fronteras del Reino de Dios.
La Eucaristía por ser el mismo Jesucristo presente entre nosotros, es la cima en que converger toda la actividad del Reino en la Tierra, y es la fuente de donde dimana toda la energía para mantenernos en la fidelidad exigida por nuestra condición de ciudadanos del Reino celestial.
Dijo bellamente el Papa Juan Pablo II:” Cuando se celebra sobre el altar de una pequeña Iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo. Ella une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creación”. La Eucaristía viene a ser así como la consumación del Reino de Dios en el Universo.


CIERRE:

OREMOS
Todos: Señor Sacramentado, en quien se centra toda la vida del Reino para los que formamos la Iglesia peregrina y militante. Tú nos pides fidelidad absoluta en tu servicio. Haz que saquemos de la Eucaristía las fuerzas que necesitamos para serte fieles, hasta que recibamos el premio de Ti, Jesús el Rey inmortal de los siglos. Así sea.

Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, ¡por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden a tu Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María!
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).    
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todas los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

ORACIÓN FINAL
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, rey del universo, haz que toda criatura liberada de la esclavitud sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

SE RESERVA EL SANTISIMO SACRAMENTO. Se reza la Estación al Santísimo
CANTO: Altísimo Señor
Altísimo Señor, que supisteis juntar a un tiempo en el altar, ser Cordero y Pastor,
quisiera con fervor, amar y recibir, a quien, por mí, quiso morir.
Cordero divinal, por nuestro sumo bien, inmolado en Salem, en tu puro raudal,
de gracia celestial, lava mi corazón, que fiel te rinde adoración.

DESPEDIDA E INVITACIÓN A CONTINUAR VIVIENDO LA CUARESMA
 (El coordinador felicita a todos, los anima a regresar esperanzados a su casa y a compartir algo de lo que han vivido)
Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. Renovemos, nuestro compromiso bautismal por medio de la penitencia individual y social, el ayuno y arrepentimiento por nuestros pecados, a fin de que estemos preparados para la gran fiesta de la Pascua
Gracias por haber dejado sus quehaceres cotidianos para poder asistir a esta HORA delante el Señor, que Dios les dé la fortaleza para regresar esperanzados a su casa y a compartir algo de lo que reflexionamos hoy.





Animación Misionera

ANIMACION MISIONERA

COLABORÓ CON LAS OMPE DE 2005 A 2016

LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS EPISCOPALES.
LAS OMPE Depende de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos, para "Promover el espíritu misionero universal en el Pueblo de Dios" (RM 84).

COLABORO CON
La Comisión Diocesana de Animación Misionera de la Arquidiócesis de Yucatán, México. período de 2005 a 2016.

Plan Diocesano de la Comisión de Animación Misionera
OMPE-YUCATAN

Plan Diocesano de la Comisión Diocesana de Animación Misionera

Objetivo:
La Comisión de Animación Misionera promueve en forma sistemática en todos los bautizados, la conciencia de su adhesión a Cristo, salvador del mundo, animándolos a iniciar un camino de conversión en las PCP’s. y a difundir como discípulos-misioneros el mensaje de Salvación.

Jornada de la Infancia Misionera 2006 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Jornada de la Infancia Misionera 2006 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Un video editado especial para los que dieron un Sí

SONRIA PADRE, SONRIA... QUE DIOS LOS BENDIGA!!

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

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Congreso Eucarístico

Congreso Eucarístico