Links y descargas

Links de los TEMAS DE LOS ENCUENTROS y PPS (DESCARGAS) :


http://animacionmisioneraedamyuc.blogspot.mx/
https://ompeyucatan.wordpress.com/


VICARIA DE PASTORAL:
http://pastoralyucatan.com/


ACTIVIDADES DEL PLAN DIOCESANO:
http://pastoralyucatan.com/category/dimensiones-diocesanas-de-pastoral/animacion-misionera/


Insignia de Facebook

miércoles, 27 de noviembre de 2019




                            La Corona de Adviento
Hemos llegado a esa fecha en la que los corazones se llenan de júbilo porque ya se acerca el día en el que conmemoramos la venida de Nuestro Salvador. Entre las luces, las fiestas de fin de año y las celebraciones, a veces nos mareamos y olvidamos la causa que originó toda esta ebullición. Afortunadamente siempre hay una guía, medios concretos para no olvidar a quién estamos celebrando. Uno de estos medios es la corona de Adviento. 
Dios se hace presente en la vida de cada ser humano y de cualquier manera le hace sentir su amor y deseo de salvarle.
La palabra ADVIENTO es de origen latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.
«Con la palabra adventus se quería decir substancialmente: Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no podamos verlo o tocarlo, como sucede con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras» (S.S. Benedicto XVI).
La corona de Adviento es uno de los símbolos característicos de esta época litúrgica, pero no es solamente un objeto de adorno, sino que hay toda una liturgia que te ayudará cada uno de estos cuatro domingos a recordar hacia dónde te diriges.
La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno.
La corona, que procede del Norte (países escandinavos, Alemania), tiene raíces simbólicas universales: la luz como salvación, el verde como vida, forma redonda como eternidad. Simbolismos que se vieron muy coherentes con el misterio de la Navidad cristiana y que pasaron fácilmente a los países del sur.  Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica.
La corona es un círculo de follaje verde, la forma simboliza la eternidad y el color la esperanza y la vida. Va enrollada con un listón rojo, símbolo del amor de Dios que nos envuelve y también de nuestro amor que espera con ansiedad el nacimiento del Hijo de Dios. En el centro de círculo se colocan las cuatro velas (pueden ser tres moradas y una rosa o bien todas blancas) para encenderse una cada domingo de Adviento. La luz de la vela simboliza nuestra fe.
En Navidad se puede añadir una quinta vela blanca, hasta el final del tiempo de Navidad y si se quiere se puede situar la imagen del Niño en relación con la corona: se tiene que ver que la Navidad es más importante que la espera del Adviento.
El conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón de la Palabra, si es en la Iglesia, o en un lugar adecuado si se utiliza en un ambiente familiar o escolar.

La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad, un elemento complementario de pedagogía cristiana para expresar la espera de Cristo Jesús como Luz y Vida, junto a otros ciertamente más importantes, como son las lecturas bíblicas, los textos de oración y el repertorio de cantos.
La corona está formada por una gran variedad de símbolos:
La forma circular. El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar. 

Las ramas verdes. Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.
Las cuatro velas. Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.  Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia. 

Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo, pero recibieron también la promesa del Salvador Universal. 

El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve. 

La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote. Los domingos de Adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación.

Armar la corona
La corona de Adviento consta de una base circular hecha de hojas de ciprés, eucalipto o algo similar (cabe resaltar que también hay bases sintéticas, pero es más bonito que sean naturales). La forma circular representa el amor de Dios que es eterno, sin principio ni fin, y así como ese amor, la manera en que nosotros debemos amar a los demás, renovándonos en ese amor siempre. Son ramas verdes porque el color verde representa la esperanza y la vida. Estas ramas también nos representan a nosotros que somos parte de un árbol más grande: Dios. Las cuatro velas representan a las tinieblas derrotadas poco a poco a medida que se acerca la luz que trae el nacimiento del Señor.
¿Qué necesitas?
·         Una base circular de ciprés o cualquier otro follaje verde.
·         4 velas o cirios. Tres de color morado y uno rosado (puedes incluir una vela más de color blanco).
·         Cinta roja y de colores
·         Adornos varios, manzanas, flores para decorarla…
·         y sobre todo, tener el corazón dispuesto para dejarse iluminar por la luz de Cristo que ya llega.

Es ideal armarla en familia. Coloca la base circular de hojas verdes y asegúrala bien con un alambre. Adórnala con cintas y coloca las 4 velas en cada “esquina”, como formando un cuadrado dentro del círculo. Las velas (que representan cada domingo de Adviento) son tres moradas y una rosada. El morado representa la vigilia, la penitencia y el sacrificio. El rosado representa la alegría. Algunas veces se acostumbra a colocar una vela blanca en el centro de la corona en representación de Cristo, centro de todo lo que existe. Utiliza las cintas y los adornos para decorar tu corona
Bendición.   Pregunta en tu parroquia y asiste a la ceremonia. 
Oración de bendición que podrás realizar en familia.
Papá o mamá:
«Señor Dios, bendice con tu poder nuestra corona de Adviento para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén».

La liturgia en familia
Busca un lugar central en tu casa dónde colocar la corona. Puede ser la mesa de la sala o la del comedor. Distribuye las tareas de la liturgia entre tu familia con anticipación:
·         Quién va a dirigir la liturgia
·         Quién encenderá las velas
·         Quién se encargará de los cantos
·         Quién hará las lecturas

Cada domingo de Adviento se ira encendiendo una vela.
El primer y segundo domingo encenderás velas moradas.
El tercer domingo encenderás la vela rosada (éste se conoce como domingo de gaudete o domingo de la alegría) porque en medio de la espera se recuerda que ya está próxima la alegría de la Navidad.
El cuarto domingo, nuevamente, encenderás una vela morada.

Un domingo para invitar a alguien. Es una hermosa costumbre encender la corona de Adviento en familia, así que otra sugerencia, es que invites a alguien más a encender la corona con ustedes. Así todos, en comunidad, nos contagiamos de ese espíritu de espera por la llegada de Nuestro Señor.
Sugerencias
a) Es preferible elaborar en familia la corona de Adviento aprovechando este momento para motivar a los niños platicándoles acerca de esta costumbre y su significado.
b) La corona deberá ser colocada en un sitio especial dentro del hogar, de preferencia en un lugar fijo donde la puedan ver los niños de manera que ellos recuerden constantemente la venida de Jesús y la importancia de prepararse para ese momento.
c) Es conveniente fijar con anticipación el horario en el que se prenderán las velas. Toda esta planeación hará que las cosas salgan mejor y que los niños vean y comprendan que es algo importante. Así como con anticipación preparamos la visita de un invitado importante, estamos haciendo esto con el invitado más importante que podemos tener en nuestra familia.
d) Es conveniente también distribuir las funciones entre los miembros de la familia de modo que todos participen y se sientan involucrados en la ceremonia.
Por ejemplo:
un encargado de tener arreglado y limpio el lugar donde irá la corona antes de comenzar con esta tradición navideña.
un encargado de apagar las luces al inicio y encenderlas al final.
un encargado de dirigir el canto o de poner la grabadora con algún villancico.
un encargado de dirigir las oraciones para ponerse en presencia de Dios.
un encargado de leer las lecturas.
un encargado de encender las velas.


PROPONEMOS ESTE ESQUEMA SENCILLO PARA ORAR AL ENCENDER LA VELA DE ADVIENTO

Primer domingo


LLAMADA A LA VIGILANCIA
ENTRADA.


Se entona algún canto.
Saludo.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Acto de Contrición.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso...

LITURGIA DE LA PALABRA. Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,33: “Estén preparados y vigilando, ya que nos saben cuál será el momento”. Palabra del Señor. (Breve pausa para meditar)
Reflexión.

Guía: Vigilar significa estar atentos, salir al encuentro del Señor, que quiere entrar, este año más que el pasado, en nuestra existencia, para darle sentido total y salvarnos.

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.

Guía:
 Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

PADRE NUESTRO
Guia:
 Unidos en una sola voz digamos: Padre Nuestro...

CONCLUSION

Guía:
 Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.

SEGUNDO DOMINGO

ENTRADA. Se entona algún canto. Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto de Contrición.
Guía:
 Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso...


LITURGIA DE LA PALABRA.
Lectura de la II carta de San Pedro 3,13-14:” Nosotros esperamos según la promesa de Dios cielos nuevos y tierra nueva, un mundo en que reinará la justicia. Por eso, queridos hermanos, durante esta espera, esfuércense para que Dios los halle sin mancha ni culpa, viviendo en paz". Palabra de Dios.
Breve pausa para meditar

Reflexión
Guía: 
¿Qué va a cambiar en mí, en nosotros en este Adviento? ¿Se notará que creemos de veras en Cristo?

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.

Guía:
 Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está rebrotando se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne...

Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

PADRE NUESTRO.
Guía: 
Unidos en una sola voz digamos: Padre nuestro...

CONCLUSION.
Guía:
 Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvados. Amén.

TERCER DOMINGO

ENTRADA.
Se entona algún canto. Saludo.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo Y del Espíritu Santo. Acto de Contrición.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso...

LITURGIA DE LA PALABRA.
Lectura de la Primera carta a los Tesalonicenses 5,23:” Que el propio Dios de la paz los santifique, llevándolos a la perfección. Guárdense enteramente, sin mancha, en todo su espíritu, su alma y su cuerpo, hasta la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor”. Palabra de Dios.
Breve pausa para meditar. Reflexión.

Guía: Los hombres de hoy no verán en persona a Cristo en esta Navidad. Pero sí verán a la Iglesia, nos verán a nosotros. ¿Habrá más luz, más amor, más esperanza reflejada en nuestra vida para que puedan creer en El?

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.

Guía:
 En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca! Adornen su alma como una novia se engalana el día de su boda. ¡Ya llega el mensajero! Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.

Cuando encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes. ¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, ¡caliéntanos en tu amor!
PADRE NUESTRO.
Guía:
 Unidos en una sola voz digamos: Padre nuestro...

CONCLUSION.
Guía: 
Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvados. Amén

CUARTO DOMINGO

Todos hacen la señal de la cruz.
Guía: "Nuestro auxilio es en el nombre del Señor"
Todos: "Que hizo el cielo y la tierra"

Liturgia de la Palabra:
Primera lectura: Rm 13,13-14 "Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo". "Palabra de Dios"
Todos: "Te alabamos Señor".


Segunda lectura: 2 Tes. 1,6-7 "Es justo a los ojos de Dios pagar con alivio a vosotros, los afligidos, y a nosotros, cuando el Señor Jesús se revele, viniendo del cielo acompañado de sus poderosos ángeles, entre las aclamaciones de su pueblo santo y la admiración de todos los creyentes." -"Palabra de Dios"
Todos: "Te alabamos Señor".
Guía: "Ven, Señor, y no tardes.
Todos: "Perdona los pecados de tu pueblo".

SE ENCIENDEN LAS CUATRO VELAS
Guía: 
"Bendigamos al Señor"
Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: "Demos gracias a Dios".

Humildad y gloria
El Nacimiento de Jesús

Guía: Lectura del Evangelio según San Lucas (2:6-7)
"Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito,
le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento."
"Palabra de Dios"

Todos: "Te alabamos Señor".

MEDITACION

La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que le reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.

Nos unimos a La Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.

Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.

ORACIÓN FINAL

Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

Todos: "Amén"
Rezar con la corona de Adviento. 4 domingos para iluminar tu camino hacia Belén
P. Alberto Ramírez Mozqueda



¿Conoces los 3 símbolos más bonitos y significativos de la Navidad?
Estamos transitando el tiempo de Adviento, preparándonos para la Navidad. El Adviento y la Cuaresma son los dos tiempos penitenciales que nos propone la Iglesia como preparación y anticipación de la Navidad y de la Pascua respectivamente. Las fiestas grandes requieren grandes preparaciones, y cuando se vive la preparación adecuadamente el fruto de la fiesta se multiplica al infinito.
Pero además cuando la realidad que festejamos es grande, cuando su significación espiritual es muy importante, la tradición de la Iglesia incorpora algunos símbolos materiales para prepararnos mejor, para que tengamos un asidero que nos eleve a las realidades espirituales que contemplamos. La Iglesia tomó algunas tradiciones de los pueblos que fue evangelizando, o creó sus propias formas de «materializar» estas realidades espirituales, a modo de catequizar y de darnos medios visibles que nos ayuden a acercarnos al Misterio. Los humanos necesitamos de este tipo de símbolos.
En torno a la Navidad, han surgido a lo largo de la historia de la Iglesia algunos símbolos que todos usamos y reconocemos. Pero no siempre sabemos su historia, o cómo utilizarlos mejor para adentrarnos en la espiritualidad navideña.











 El árbol navideño es el signo más visible y frecuente de la Navidad, pero no siempre le damos un sentido religioso. El mundo comercial se ha apropiado del árbol como un signo de «las fiestas», quitándole al nacimiento de Nuestro Señor el protagonismo. En muchas casas se acostumbra que el niño más pequeño sea el que pone la estrella en la punta del árbol. Otras familias lo arman rezando los misterios de gozo, otros piden al párroco la bendición del pesebre y del árbol. Otras familias le dan un adorno a cada niño y se rezan preces por cada adorno que se cuelga: con los azules, oraciones de arrepentimiento; con los plateados, de agradecimiento; con los dorados, de alabanza y con los rojos, de petición. No importa la tradición que usemos en nuestra familia, lo importante es recordar que el árbol de Navidad es un símbolo católico y que debemos recuperar su sentido.



Otro símbolo de la antigua Europa, y una hermosa costumbre (que afortunadamente se está recuperando mucho en América) es la corona de Adviento. Ésta nos ayuda a hacer un seguimiento más intenso del tiempo de los cuatro domingos anteriores a la Navidad. A medida que vamos prendiendo las velas, vamos preparándonos para recibir a Nuestro Señor. En cada domingo podemos hacer participar a toda la familia, preparando una pequeña liturgia, haciendo énfasis en un aspecto particular del tiempo de Adviento.



El pesebre o nacimiento. Ésta es una tradición iniciada por el gran San Francisco de Asís y que los franciscanos extendieron rápidamente por todo el mundo. En sus primeros años eran «pesebres vivientes» y luego se convirtió en una representación a escala con figuras de barro cocido, yeso o cera. Cada familia vive el pesebre a su modo, algunas familias cada domingo de Adviento le van agregando figuras teatralizando la historia para los más pequeños. El nacimiento es por supuesto, el símbolo emblemático del día de Navidad, cuando se pone finalmente el niño en el nacimiento, y la familia se congrega para cantarle villancicos y canciones típicas de cada país.



martes, 9 de abril de 2019

SEMANA MAYOR MONICIONES Y LECTURAS.



https://www.rcccbarrios.org/lecturas/c/lecturas-domingo-de-ramos-ciclo-c
https://www.rcccbarrios.org/moniciones/c/moniciones-jueves-santo-misa-de-la-cena-del-senor

TIEMPO DE PASCUA 

EVANGELIO DIALOGADO PARA LA MISA DEL DOMINGO DE RAMOS

https://www.rcccbarrios.org/lecturas/c/lecturas-domingo-de-ramos-ciclo-c

EVANGELIO

2 cruzLectura del santo evangelio según san Lucas 22, 14—23, 56

C. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:
cruz—«He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios».
C. Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo:
cruz—«Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios».
Haced esto en memoria mía
C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
cruz—«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía».
C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:
cruz—«Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros».
¡Ay de ése que entrega al Hijo del hombre!
cruz—«Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!».
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve
C. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:
cruz—«Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.
Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel».
Tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos
C. Y añadió:
cruz—«Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos».
C. Él le contesto:
S. —«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte».
C. Jesús le replicó:
cruz—«Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme».
Tiene que cumplirse en mí lo que está escrito
C. Y dijo a todos:
cruz—«Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?».
C. Contestaron:
S. —«Nada».
C. Él añadió:
cruz—«Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: "Fue contado con los malhechores". Lo que se refiere a mí toca a su fin».
C. Ellos dijeron:
S. —«Señor, aquí hay dos espadas».
C. Él les contesto:
cruz—«Basta».
En medio de su angustia, oraba con más insistencia
C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
cruz—«Orad, para no caer en la tentación».
C. Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:
cruz—«Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».
C —Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
cruz—«¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación».
Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?
C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.
Jesús le dijo:
cruz—«Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?».
C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:
S. —«Señor, ¿herimos con la espada?».
C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.
Jesús intervino, diciendo:
cruz—«Dejadlo, basta».
C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
cruz—«¿Habéis salido con espadas y palos, como a la caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas».
Pedro, saliendo afuera, lloró amargamente
C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.
Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:
S. —«También éste estaba con él».
C. Pero él lo negó, diciendo:
S. —«No lo conozco, mujer».
C. Poco después lo vio otro y le dijo:
S. —«Tú también eres uno de ellos».
C. Pedro replicó:
S. —«Hombre, no lo soy».
C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:
S. —«Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo».
C. Pedro contestó:
S. —«Hombre, no sé de qué me hablas».
C. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces». Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?
C. Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
Y, tapándole la cara, le preguntaban:
S. —«Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?».
C. Y proferían contra él otros muchos insultos.
Lo hicieron comparecer ante su Sanedrín
C. Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:
S. —«Si tú eres el Mesías, dínoslo».
C. Él les contesto:
cruz—«Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder.
Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso».
C. Dijeron todos:
S. —«Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?».
C. Él les contestó:
cruz—«Vosotros lo decís, yo lo soy».
C. Ellos dijeron:
S. —«¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca».
C. Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.
No encuentro ninguna culpa en este hombre
C. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:
S. —«Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey».
C. Pilato preguntó a Jesús:
S. —«¿Eres tú el rey de los judíos?».
C. Él le contestó:
cruz—«Tú lo dices».
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. —«No encuentro ninguna culpa en este hombre».
C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. —«Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí».
C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio
C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.
Pilato entregó a Jesús a su arbitrio
C. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:
S. —«Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:
S. —«¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás».
C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
S. —«¡Crucifícalo, crucifícalo!».
C. Él les dijo por tercera vez:
S.—«Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.
Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
cruz—«Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado". Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultadnos"; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?».
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
C. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
cruz—«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.
Éste es el rey de los judíos
C. El pueblo estaba mirando.
Las autoridades le hacían muecas, diciendo:
S —«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
S. —«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos».
Hoy estarás conmigo en el paraíso
C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
S. —«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
C. Pero el otro le increpaba:
S. —«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada».
C Y decía:
S. —«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
C. Jesús le respondió:
cruz—«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu
C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
cruz—«Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».
C. Y, dicho esto, expiró.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:
S. —«Realmente, este hombre era justo».
C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.
José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro excavado
C. Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía.
Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.
Palabra del Señor.

O bien más breve:

2 cruzPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 23, 1-49

C. En aquel tiempo, se levantó toda la asamblea, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.

No encuentro ninguna culpa en este hombre
C. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:
S. —«Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey».
C. Pilato preguntó a Jesús:
S. —«¿Eres tú el rey de los judíos?».
C. Él le contesto:
cruz—«Tú lo dices».
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. —«No encuentro ninguna culpa en este hombre».
C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. —«Solivianta al pueblo enseñando, por toda Judea, desde Galilea hasta aquí».
C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio
C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro.
Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.
Pilato entregó a Jesús a su arbitrio
C. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:
S. —«Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:
S. —«¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás».
C. A este lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
S.—«¡Crucifícalo, crucifícalo!».
C. Él les dijo por tercera vez:
S.—«Pues, ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.
Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.
Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
cruz—«Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado". Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultadnos"; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco?».
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
C. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
cruz—«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.
Éste es el rey de los judíos
C. El pueblo estaba mirando.
Las autoridades le hacían muecas, diciendo:
S. —«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
S. —«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos».
Hoy estarás conmigo en el paraíso
C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
S. —«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
C. Pero el otro le increpaba:
S.—«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha faltado en nada».
C: Y decía:
S. —«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
C. Jesús le respondió:
cruz—«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu
C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
cruz—«Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».
C. Y, dicho esto, expiró.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:
S. —«Realmente, este hombre era justo».
C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.
Palabra del Señor.

Animación Misionera

ANIMACION MISIONERA

COLABORÓ CON LAS OMPE DE 2005 A 2016

LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS EPISCOPALES.
LAS OMPE Depende de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos, para "Promover el espíritu misionero universal en el Pueblo de Dios" (RM 84).

COLABORO CON
La Comisión Diocesana de Animación Misionera de la Arquidiócesis de Yucatán, México. período de 2005 a 2016.

Plan Diocesano de la Comisión de Animación Misionera
OMPE-YUCATAN

Plan Diocesano de la Comisión Diocesana de Animación Misionera

Objetivo:
La Comisión de Animación Misionera promueve en forma sistemática en todos los bautizados, la conciencia de su adhesión a Cristo, salvador del mundo, animándolos a iniciar un camino de conversión en las PCP’s. y a difundir como discípulos-misioneros el mensaje de Salvación.

Jornada de la Infancia Misionera 2006 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Jornada de la Infancia Misionera 2006 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Un video editado especial para los que dieron un Sí

SONRIA PADRE, SONRIA... QUE DIOS LOS BENDIGA!!

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

CONAJUM,Tepic, Nayarit 2009

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Jornada de la Infancia Misionera 2008 "Encuentro de Pequeños Misioneros"

Congreso Eucarístico

Congreso Eucarístico